miércoles, 12 de diciembre de 2012

Capitulo 1: El tren





-Bella, hija se te va a hacer tarde- Repetía mi madre por novena vez, sacudiéndome.
-Ya voy- Susurré cubriéndome la cabeza con las cobijas.
-¡Bella!- gritó René tirando mis cobijas al suelo.

Una corriente de aire frío me hizo encogerme.
-Está bien, está bien- refunfuñe.
René salió de mi cuarto, aun paso lento pero constante. Me levante de la cama, arrastrando los pies camine a una velocidad demasiado lenta, hacia el baño. Llevaba los ojos cerrados, por lo que choque contra la puerta del baño mientras intentaba abrirla.

-Maldita puerta- Susurré forzándome a abrir los ojos.
-¡Apúrate Bella!- gritó René.
-¡Ya voy!- conteste.

Abrí la puerta del baño y me metí a la ducha con todo y ropa, cuando me percate de ese hecho, era muy tarde, ya estaba mojada. Me bañe lo más rápido que pude, pero probablemente fue la ducha más larga de mi vida.
Tome unos jeans, mi blusa favorita –era de color azul y cuadros, con botones al frente– y mis converse negros.
Peine mi cabello, dejando colgar las grandes ondas cafés en sobre mis hombros. Me paré frente al espejo y observe mi rostro, algo le faltaba… pero no pude descifrar que era. Me di por vencida tan rápido como me había interesado, tome mi mochila del suelo y baje corriendo las escaleras.
 
-El desayuno está en la mesa-  aviso mi madre al verme bajar.
Me senté en el lugar que siempre ocupaba, dándole la espalda a la puerta y viendo directamente a la ventada de la cocina.
Observe unos instantes mi desayuno, huevo con jamón y juego de naranja. No se me apetecía el huevo, así que empuje el plato al lugar de mi madre.
-Bella pareces una niña chiquita, apúrate a comer tu desayuno-  reprendió mi madre, mientras me devolvía el plato y tomaba de su jugo.
-¿Y papá?- pregunté ignorando el plato de comida, y bebiendo mi jugo.
-Tuvo que irse antes, ya sabes, cuidar a Forks no es fácil-
-Pero si más importante que su familia- respondí parándome de mi lugar y tomando mi mochila para irme.
-Bella ¡sabes que eso no es cierto!- gritó mi madre con tono dolido, ella sabía que era más que la verdad.
-Claro, por eso nunca está en casa-  conteste saliendo de la casa.
Camine directo al tren, pateando una piedra que estaba en medio de la calle.

Mi madre sabía que yo tenía la razón, Charlie, el que se dice mi padre, prefiere pasarse el día en su maldita oficina de policía, que estar con nosotros, en mis 17 años de vida, el solo ha estado en mí primer cumpleaños.
En las mañanas ni en la noche lo veía, a veces ni siquiera los sábados que eran sus días libres, ya que se iba a pescar con Harry Clearwater  y regresaba por las tardes. Pero siempre que lo veía terminábamos en pleito, por eso yo me iba los sábados a casa de Rosalie, Alice hacia lo mismo, solo para divertirse con nosotras.
Llegue a la estación del tren, me senté en la pequeña banca verde que estaba ahí, a esperar el tren que me llevaba al instituto.
Mientras esperaba el tren, recordé que no había hecho la tarea de física, saque mi libreta, un lapicero y me puse a leer, entonces recordé porque no la había hecho ¡No le entendía!
¿Por qué habían creado la física? “No reniegues de ella, sin ella no tendríamos nada”          - contestaría mi profesor Rogelio, dejándome sin posible respuesta.
El molesto sonido del tren, me aviso la cercanía de este. Guarde mi lapicero en la pequeña bolsa de mis Jeans, tome mi libreta y me puse de pie, lista para subir al tren.
Se tardo alrededor de 10 minutos en llegar hasta mi estación, espere dándole punta pies al suelo.
El tren paro junto enfrente de mí, abrió las puerta y varias personas subieron antes que yo, cuando al fin pude subir, me dio tanto calor por el tumulto que hubiera preferido quedarme afuera, con aquel fresco aire que circula por las calles de Forks.  
Busque rápidamente con la vista, un lugar libre, para sentarme, cuando pensé que tendría que soportar ir parada todo el trayecto, vi un pequeño hueco el fondo. Camine y me senté. Saque mi bolígrafo de la bolsa de mis jeans, apoye mi libreta sobre mis piernas y me concentre en averiguar la fuerza resultante de la fuerza uno y la fuerza dos.
Iba a trazar la primera cifra del número que correspondía a la que según yo era la respuesta correcta, cuando el tren paro y en vez de escribir un “5” una línea casi recta atravesó mi libreta.
-Demonios- Susurré mientras arranca con bastante más fuerza de la necesaria la hoja de mi libreta.



Espero les guste este nuevo fanfic. Lo actualizaré cada viernes y a veces cuando tenga tiempo otros días.
Si desean conocer mas de mis historias pidan unirse a mi grupo: Novelas del corazón
Colaboradoras: Andre y Maria.

5 comentarios:

  1. si esta muy linda.... espero y actualizes antes del viernes.. quiero ver q sigue

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  2. Ahora charli va hacer el malo?
    Mmm y no esta aburrido
    :)

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  3. Ahora charli va hacer el malo?
    Mmm y no esta aburrido
    :)

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