-Bella, hija se te va a hacer tarde-
Repetía mi madre por novena vez, sacudiéndome.
-Ya voy- Susurré cubriéndome la
cabeza con las cobijas.
-¡Bella!- gritó René tirando mis
cobijas al suelo.
Una corriente de aire frío me hizo
encogerme.
-Está bien, está bien- refunfuñe.
René salió de mi cuarto, aun paso
lento pero constante. Me levante de la cama, arrastrando los pies camine a una
velocidad demasiado lenta, hacia el baño. Llevaba los ojos cerrados, por lo que
choque contra la puerta del baño mientras intentaba abrirla.
-Maldita puerta- Susurré forzándome a
abrir los ojos.
-¡Apúrate Bella!- gritó René.
-¡Ya voy!- conteste.
Abrí la puerta del baño y me metí a
la ducha con todo y ropa, cuando me percate de ese hecho, era muy tarde, ya
estaba mojada. Me bañe lo más rápido que pude, pero probablemente fue la ducha más
larga de mi vida.
Tome unos jeans,
mi blusa favorita –era de color azul y cuadros, con botones al frente– y mis
converse negros.
Peine mi
cabello, dejando colgar las grandes ondas cafés en sobre mis hombros. Me paré
frente al espejo y observe mi rostro, algo le faltaba… pero no pude descifrar
que era. Me di por vencida tan rápido como me había interesado, tome mi mochila
del suelo y baje corriendo las escaleras.
-El desayuno
está en la mesa- aviso mi madre al verme
bajar.
Me senté en el
lugar que siempre ocupaba, dándole la espalda a la puerta y viendo directamente
a la ventada de la cocina.
Observe unos
instantes mi desayuno, huevo con jamón y juego de naranja. No se me apetecía el
huevo, así que empuje el plato al lugar de mi madre.
-Bella pareces
una niña chiquita, apúrate a comer tu desayuno-
reprendió mi madre, mientras me devolvía el plato y tomaba de su jugo.
-¿Y papá?-
pregunté ignorando el plato de comida, y bebiendo mi jugo.
-Tuvo que irse
antes, ya sabes, cuidar a Forks no es fácil-
-Pero si más
importante que su familia- respondí parándome de mi lugar y tomando mi mochila
para irme.
-Bella ¡sabes
que eso no es cierto!- gritó mi madre con tono dolido, ella sabía que era más
que la verdad.
-Claro, por eso
nunca está en casa- conteste saliendo de
la casa.
Camine directo
al tren, pateando una piedra que estaba en medio de la calle.
Mi madre sabía
que yo tenía la razón, Charlie, el que se dice mi padre, prefiere pasarse el
día en su maldita oficina de policía, que estar con nosotros, en mis 17 años de
vida, el solo ha estado en mí primer cumpleaños.
En las mañanas
ni en la noche lo veía, a veces ni siquiera los sábados que eran sus días
libres, ya que se iba a pescar con Harry Clearwater y regresaba por las tardes. Pero siempre que
lo veía terminábamos en pleito, por eso yo me iba los sábados a casa de
Rosalie, Alice hacia lo mismo, solo para divertirse con nosotras.
Llegue a la
estación del tren, me senté en la pequeña banca verde que estaba ahí, a esperar
el tren que me llevaba al instituto.
Mientras
esperaba el tren, recordé que no había hecho la tarea de física, saque mi
libreta, un lapicero y me puse a leer, entonces recordé porque no la había
hecho ¡No le entendía!
¿Por qué habían
creado la física? “No reniegues de ella, sin ella no tendríamos nada” - contestaría mi profesor Rogelio,
dejándome sin posible respuesta.
El molesto
sonido del tren, me aviso la cercanía de este. Guarde mi lapicero en la pequeña
bolsa de mis Jeans, tome mi libreta y me puse de pie, lista para subir al tren.
Se tardo
alrededor de 10 minutos en llegar hasta mi estación, espere dándole punta pies
al suelo.
El tren paro
junto enfrente de mí, abrió las puerta y varias personas subieron antes que yo,
cuando al fin pude subir, me dio tanto calor por el tumulto que hubiera
preferido quedarme afuera, con aquel fresco aire que circula por las calles de
Forks.
Busque
rápidamente con la vista, un lugar libre, para sentarme, cuando pensé que
tendría que soportar ir parada todo el trayecto, vi un pequeño hueco el fondo.
Camine y me senté. Saque mi bolígrafo de la bolsa de mis jeans, apoye mi
libreta sobre mis piernas y me concentre en averiguar la fuerza resultante de
la fuerza uno y la fuerza dos.
Iba a trazar la primera
cifra del número que correspondía a la que según yo era la respuesta correcta,
cuando el tren paro y en vez de escribir un “5” una línea casi recta atravesó
mi libreta.
-Demonios- Susurré
mientras arranca con bastante más fuerza de la necesaria la hoja de mi libreta.
Espero les guste este nuevo fanfic. Lo actualizaré cada viernes y a veces cuando tenga tiempo otros días.
Si desean conocer mas de mis historias pidan unirse a mi grupo: Novelas del corazón
Autora: Zitlali Nna-Star
Colaboradoras: Andre y Maria.
me encanto siguela xfis :D
ResponderEliminarsi esta muy linda.... espero y actualizes antes del viernes.. quiero ver q sigue
ResponderEliminar:D gracias
ResponderEliminarAhora charli va hacer el malo?
ResponderEliminarMmm y no esta aburrido
:)
Ahora charli va hacer el malo?
ResponderEliminarMmm y no esta aburrido
:)