domingo, 6 de septiembre de 2015

Capítulo 23: Arreglando las cosas.



Narrado por Isabella Swan.

Desperté de golpe, mi corazón estaba acelerado debido a la pesadilla que tuve pero ni siquiera era capaz de recordarla. Era el día que hablaría con Edward, tenía tantas dudas, tanto que decirle, que reclamarle…
Me arreglé rápidamente y fui a despertar a la pequeña Leah, le di un baño y bajamos a desayunar. Jacob estaba en la sala viendo en la televisión las críticas buenas y malas a su desfile.
—Buenos días Jake —saludé mientras Leah iba a abrazarlo.
—Hola Bella, Edward llamó para decir que pasará por ti en una hora porque se le olvido darte la dirección de su hotel, le dije que me la diera y yo te llevaba pero no le gustó la idea —dijo Jacob acompañando la última frase con una levantamiento ligero de hombros.
—Está bien, gracias. ¿Quieres que prepare algo en especial para desayunar? —pregunté con el deseo que su repuesta fuera negativa, en una hora no podría hacer un gran platillo.
—No te preocupes por eso Bella, ordene comida. No puedo dejar que te vayas de Italia sin haber probado la gastronomía Italiana —contestó sonriendo.

Le dedique una sonrisa y me senté al lado de él. Mientras esperábamos la comida veíamos la televisión en silencio, me sorprendió que sólo había escuchado tres comentarios negativos hacia sus diseños, todos los demás eran buenos y uno que otro le hacían ligeras sugerencias que por alguna razón hacían sonreír a Jacob.
—¿De qué te ríes? —le pregunté a Jacob.
—De todos esos reporteros que no saben nada sobre la moda pero pretenden enseñarme cuando he pasado mi vida entera estudiando y analizando cada parte de mi profesión.
—¿Y qué hay de los conocedores de la moda que te critican?
—A ellos les tengo respeto e incluso tomó en cuenta sus opiniones.

El timbre sonó  y Jacob fue a atender, regresó con dos bolsas de lo que olía a comida deliciosa, las colocó sobre la mesa y comenzó a sacar todo, Leah corrió a destapar los recipientes. Jacob me llamó a comer así que me acerque con un poco de desconfianza. Jacob me hizo comer de todo, mientras decía algunos nombres raros como panzerotti, ariancino, risotto al radicchio, entre otros que ni siquiera recuerdo.
El tiempo pasó volando y hasta que escuché el timbre recordé que Edward iría por mí.
Abrí la puerta y saludé a Edward de manera cortés. Se veía mejor que el día anterior, se parecía más al Edward deslumbrante que me robaba el aliento, aunque de alguna manera que no lograba comprender algo seguía siendo diferente en él. Le avisé a Jacob que Edward había llegado y me marché con él.
Ambos nos manteníamos en un silencio demasiado incómodo dentro de su auto, hasta que él lo rompió.
—Ni siquiera te despediste —reclamó con dolor.
—¿Para qué? No te importaba.
—Bella, nunca me dejaste hablar contigo después de esa tarde en casa de Josh, no me dejaste explicarte lo que estaba pasando.
—Ahora ya no importa.
Claro que importaba y mucho pero yo no se lo iba decir.
—Isabella no intentes engañarme.
Bueno esto iba enserio, él nunca me llamaba Isabella.
—Bien, te escuchó.
—Esa tarde cuando Alice llegó a la casa le pregunté por ti y dijo muchas cosas feas, así que me enfadé con ella y le dije que te iría a buscar pero ella dijo que me engañabas con Josh. Lo lamento Bella pero al menos por ese día le creí, hasta que le pregunté porque estaba tan segura, me contó lo que pasó y me enfade muchísimo con ella, yo sabía que eso había sido un mal entendido. Intente buscarte pero todos mis intentos fracasaban, sospeché que Alice no me estaba contando algo así que la interrogue hasta que confesó. Dijo que te había dicho que eras sólo un juego para mí y un montón de estupideces más. Me enoje demasiado con ella, incluso deje de hablarle un par de semanas, pero ¿sabes que me dolió más? —preguntó al borde de las lágrimas.
—No —dije en un susurró, no podía creer lo que escuchaba.

Llegamos a un gran hotel de lujo, Edward le dio valet parking las llaves del auto y me guío en silencio hasta su habitación.
Cuando llegamos me ofreció algo de beber pero no acepté yo quería ir al grano y dejar todo claro.
—¿Qué fue lo más te dolió? —pregunté directamente.
Edward se sentó en la cama y yo a un lado de él.
—Que creyeras las tonterías de Alice. Siempre me esforcé por mostrarte cuanto te amo y tú… simplemente lo creíste.
—Es tu hermana —contesté con un hilo de voz.
—Sí, pero tú deberías haber tenido la certeza de mi amor por ti.
—De todas formas no cambia nada Edward.
—¡Claro que si! ¡Lo cambia todo! Te fuiste porque creíste que sólo jugaba contigo ¿no?
—Si…
—Bueno ahora sabes que no, ¡regresa a mi lado! Bella no tienes idea de la tortura que es extrañarte a cada segundo, no puede imaginar el dolor que me provoca no tenerte conmigo.
Si, si podía. Porque a mí también me dolió, me lastimó y por eso quise irme de Forks, no soportaría verlo cada día y saber que nunca estaríamos juntos.
Pero ahora no estaba segura de regresar con él, ¿y si era una señal o algo así?
—Además estamos embarazados, quiero estar con mi hijo —añadió.
—Por eso no tienes que preocuparte, podrás estar con él. Ya sabes, sólo nos pondremos de acuerdo y ya.
—Pero también te quiero a ti —suplicó.
—Edward yo no estoy segura de lo que quiero, admito que estar sin ti fue bastante duro pero estaba aprendiendo a sobrellevarlo —me sinceré.
—¿Es por Jacob? —preguntó poniéndose de pie repetidamente y dándome la espalda.
Noté que apretaba los puños con fuerza, incluso tuve miedo que se fuera a lastimar.
Me levante y tome sus puños.
—No Edward, entre Jacob y yo no hay nada —contesté lentamente.
Edward se dio la vuelta y me abrazó muy fuerte.

Lo extrañaba tanto… todo lo que él provocaba en mí, la forma en que me cuidaba.
Tenía ganas de asesinar a Alice pero no podía, incluso a ella la extraña. De alguna manera entendía su posición, sólo quería lo mejor para su hermano. Lo que me molestaba era que en ese momento hubiera pensando que engañaba a Edward.
Todo un lío, por un simple tropiezo.

Edward se separó de mí, me miró a los ojos y unió nuestros labios. No me resistí. Ansiaba sentir sus dulces labios, mis manos comenzaron a recorrer su cuerpo, lo había extrañado tanto.
—Bella —susurró como pudo antes de que me volviera a apoderar de sus labios.
Siguió besándome pero de una manera más calmada como si la desesperación inicial se hubiera ido, quería sentir sus manos, quería saber que de verdad él estaba ahí y no era mi imaginación, así que tome sus manos y las puse en mi cintura. Pude sentir como sonreía, lo único que hizo fue moverlas a mi vientre y dar pequeñas caricias.
Cuando pudo librarse de mis labios se agachó y le susurró a mí vientre:
—Parece que mami también me extraño.

Me reí, me reí de verdad. Él no tenía idea de  cuanto lo había extrañado.

¡Están juntos de nuevo! Ahora... no tienen idea del fabuloso final que está historia tendrá.
Espero les guste este capítulo, actualizaré cada domingo :) muchas gracias por leerme.

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Atte: Zitlali Ramírez

miércoles, 26 de agosto de 2015

Capítulo 22: Reencuentro.



Narrado por Isabella Swan.

¿Qué hacía Alice en Italia? ¿Ella era la amiga de Jacob? Entonces… ¿Edward estaba en el centro comercial?
En cuanto pensé en la posibilidad de que Edward estuviera en Italia sentí un inmenso pánico, no quería verlo ni que me viera.
Alice y Leah  se retiraron del escenario como las modelos,  Jacob agradeció el apoyo de algunas personas y después dio por finalizado el desfile. Espere ansiosamente a que Jacob me dijera que era hora de irnos pero en vez de eso Leah venía corriendo hacia mí.
—¡Bella tienes que conocer a mi nueva amiga! —me gritó mientras intentaba hacer que me levantará.
—No tengo muchas ganas de conocer gente nueva —intenté sonar cortes.
—Oh vamos Bella, quiero presentarte a alguien muy importante para mí —contestó Jacob extendiendo su mano hacía a mí.

No había manera de que me negará cuando Jacob lo pedía así que resignada tome su mano poniéndome de pie y caminamos hasta detrás del escenario donde hacer un par de horas me habían arreglado.
Alice estaba dando saltitos de emoción mientras platicaba con… si, con Edward y tenía el mismo aspecto del centro comercial, entonces supuse que de verdad él había estado ahí. Nos acercamos y Jacob carraspeó ligeramente atrayendo la atención de los dos Cullen hacía nosotros.
—Alice quiero presentar a Bella, la chica de la que te hablé —dijo Jacob.

Alice estaba atónica, mientras que Edward parecía haber rejuvenecido en un instante, me miraba directamente a los ojos y después bajo la vista a mi mano que permanecía unida a la de Jacob, comencé a sentir que la mano de Jacob me quemaba así que retire delicadamente mi mano.
—Bella ¡oh por dios! ¡Luces hermosa! —gritó Alice —tengo que pedirte perdón Bella, yo estaba enojada no sabía lo que decía… —la interrumpí.
—Alice no me interesa.

Hasta ese momento Edward sólo me observaba fijamente, no decía nada y tampoco se movía.
—¿Se conocen? —preguntó confundido Jacob.
—Si —contestó Edward cortante desafiando a Jacob con la mirada.
—Jacob ¡ella era la novia de Edward! —gritó Alice.
Se me había olvidado lo escandalosa que era Alice. Mientras todos nos quedamos en silencio Esme y Carlisle Cullen aparecieron con intenciones de felicitar a Alice, hasta que me vieron.
—Que gusto verte —dijo Esme con sinceridad mientras me daba uno de sus abrazos maternales.
Correspondí a su abrazo con más efusividad de la que yo misma esperaba.
—Me alegra ver que están bien —saludo Carlisle, refiriéndose a mi bebé y a mí.

Simplemente asentí. ¿Edward sabía lo de mi embarazo?
—Bueno Leah y yo los dejaremos un momento, al parecer tienen cosas que hablar. Bella iré a ver algunos clientes, en cuanto quieras irte me avisas—dijo Jacob.
—Gracias Jake —contesté.

Jacob prácticamente obligo a Leah a irse pues la niña no entendía la situación, ella sólo quería que sus dos amigas se conocieran.
—Bella creo que tienes algo que decir —dijo seriamente Carlisle.
—No tengo nada que decir.
—Entonces lo haré yo —sentenció Carlisle.

Los demás nos veían expectantes, no comprendían la conversación que Carlisle y yo estábamos teniendo.
—Estoy embarazada —susurré rápidamente.
—¿Qué? —preguntó calmadamente Edward.
—Tengo un bebé nuestro en el vientre —contesté observando a Edward.
—¡Desapareciste sabiendo que estabas embarazada! —me acusó Edward.

Me sentí ofendida por la forma en que Edward intentaba poner las cosas, Alice era la que me había corrido de su vida, además él sólo jugaba conmigo ¿qué le importaba si iba a tener un bebé o no?

—¡¿A qué me quedaba?! ¿A ser tu juguete? —grité.
—Chicos ¡perdón! Yo soy la culpable de todo esto, yo no quería que se separaran sólo no supe cómo actuar —dijo Alice al borde de las lágrimas.
—Hijos este no es el lugar adecuado para esta conversación —intervino Esme.
—Lo más importante ya se dijo, ¿por qué no hablamos en otro lugar? —sugirió Carlisle.

Lo fulminé con la mirada, yo no quería que Edward se enterara de mi bebé, porque era mío y él no tenía nada que ver.
—Carlisle tiene razón. ¿Te parece mañana en mi hotel? —contestó Edward serenamente.
—Está bien —accedí.

Los Cullen se despidieron con la promesa de que no dejarían volver a escapar de ellos, Alice empezó a llorar así que salió corriendo con todo y vestido. Edward fue el último en despedirse, para mi sorpresa me abrazó muy fuerte pero con cuidado de no lastimarme, pude sentir su cuerpo temblar.
—Por favor amor, no me vuelvas a dejar —susurró en mi oído para después depositar un beso en mi mejilla.

Lo vi desaparecer entre las modelos que iban y venían a medio vestir.
Salí de la parte de vestidores a buscar a Jacob, no fui difícil localizarlo estaba jugando con Leah sobre el escenario, como si ambos fueran modelos, se veían tan alegres, riendo como si  nada más importará.
Yo le estaba quitando la posibilidad a mi bebé de compartir momentos, la vida misma con su padre y eso no parecía justo. Los problemas entre sus padres deberían quedarse entre sus padres.
No fui capaz de interrumpir ese bello momento padre e hija así que decidí sentarme mientras terminaban de jugar, pero Leah me vio y me llamó para que subiera con ellos, intente negarme pero fue en vano Jacob bajo y me cargó y subió al escenario.
Ay estábamos los tren fingiendo ser modelos, entre risas y risas, el tiempo se pasó velozmente para cuando nos dimos cuenta sólo quedaban los dos organizadores contratados por Jacob para el evento, Jacob dijo que tenía que ir a hablar con ellos.
Mis pies me mataban no podía más con las zapatillas así que me las quite y anduve descalza jugando con Leah.
Cuando Jacob regresó me regañó —como a una niña chiquita— por andar descalza y se fue a los vestidores, después de un rato en el que Leah y yo ya nos habíamos aburrido Jacob apareció con un par de sandalias plateadas y me las entregó, llamó al chofer para que nos fuera a atraer.
Llegamos a la casa y yo prácticamente corrí a mi habitación para darme una ducha y cambiarme, ya era bastante tarde por lo que busque a Leah para arreglarla y pudiera dormir. Para mi sorpresa la pequeña ya estaba profundamente dormida, así que baje por algo que beber.
—Bella —dijo Jacob provocando que diera un pequeño salto por el susto.
—Casi me da algo —me quejé juguetonamente.
—Lo lamento no era mi intención —dijo riendo.
—Bueno, bueno.
—Sólo quería saber si estás bien. Ya sabes, tu novio y su familia —comentó más serio.
—Todo está bien Jake, le dije a Edward que estoy embarazada.
—¿Piensa hacerse responsable?
—No lo sé Jacob, lo veré mañana.
—Si necesitas algo, sólo pídelo. Por cierto regresamos a Phoenix mañana al anochecer.
—Gracias Jake y está bien.

Jacob se fue y yo tome un poco de agua para después subir a mi cuarto y poder dormir, había sido un día agotador física y emocionalmente. Ni quiera era capaz de comprender que Edward realmente estaba ahí, el beso en mi mejilla había sido bastante real, de hecho aún podía sentirlo.

Edward cuanto falta me haces, extraño tus caricias, tus besos, tus abrazos… te extraño tanto.


Esa noche lo extrañe como la primera vez que llegué a Phoenix, verlo había movido cosas en mi interior nuevamente y eso no era algo muy afortunado, al menos a mi parecer.

¡Edward lo sabe!  ¿Qué pasará ahora?
Bueno, chic@s  es pero les guste este capítulo, ya entré a clases así que probablemente actualice cada domingo :) muchas gracias por leerme.

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Atte: Zitlali Ramírez

jueves, 20 de agosto de 2015

Capítulo 21: Modelo estrella


Narrado por Isabella Swan.

—¡Papi! El muchacho de allá no me quiere dar mi helado, dice que no has pagado —dijo Leah que súbitamente estaba al lado de Jacob mientras señalaba a un empleado.
—Iré a pagar, no tardo chicas —contestó Jacob poniéndose de pie.

Cuando Jacob regresó y dijo que él se iría a verificar que todo siguiera bien para la pasarela y que nosotras podíamos ir a la casa o dar una vuelta. La verdad no tenía muchas ganas de andar por el centro comercial, ver a Edward tan demacrado aunque sólo fuera producto de mi imaginación, no me dejaba ganas de nada. Así que le dije a Jacob que iríamos a casa y aun con las quejas de Leah, eso hicimos.
Prepare palomitas de maíz y puse una película para entretener a Leah.
Mis ojos veían a la gran pantalla plana de la sala pero yo no podía borrar la imagen de Edward en el centro comercial ¿y si no había sido mi imaginación? ¿y si él estaba aquí?, no, no había razón para que Edward viniera a Italia ¿o sí?

—Leah es hora de dormir —ordené cuando la película acabó.
—Aún es muy temprano —se quejó haciendo un pucherito.
—Bueno, bueno ¿qué te parece si seguimos viendo películas?
—¡¡¡Si!!! —gritó emocionada.
 
Vimos tantas películas que perdí la cuenta, cuando Jacob llegó ambas estábamos dormidas, lo sé porque él me despertó y me pidió que lo esperara, llevó cargando a Leah hasta su habitación. Mientras más tiempo esperaba que bajará más nerviosa me ponía, probablemente quería hablar sobre lo de esta tarde.
—Bella el beso de hoy…
—Jake, no tendría que haber pasado. Olvidémoslo ¿sí? —lo interrumpí.
—Bella, no quiero olvidar el beso de hoy ¡fue maravilloso!, no quiero que te cases conmigo Bella, sólo te pido que veamos cómo se dan las cosas.
—Jacob estoy embarazada del chico al que amo.
—¿Y dónde está él ahora? Si lo nuestro funciona, amaré a ese bebé como si fuera mío.
—Jacob no, no quiero tener nada contigo. Amo al padre de mí bebé aunque él no me ame a mí —contesté cortante.
—Está bien Bella, entiendo —contestó Jacob de forma comprensiva —sólo… —dijo mientras se acercaba a mí y tomaba mi rostro entre sus manos —bésame una vez más —y unió sus labios con los míos y nuevamente disfrute de aquella sensación que acabó demasiado pronto para mi gusto.
Abrí los ojos y él ya estaba listo para subir las escaleras.
—Buenas noches, Bella —se despidió.

Subí a mi habitación, pensando en tantas cosas… no quería nada con Jacob, de eso estaba muy segura pero tampoco regresaría con Edward, él ni siquiera sabía que llevaba a nuestro bebé en el vientre, además según las palabras de Alice él había jugado conmigo. Y si quizá Alice lo había dicho por el momento pero ella ni siquiera me había dejado explicarle nada.
Me quedé dormida tan pronto como me acosté en la cama.
Al día siguiente, me levante y me dispuse a hacer el desayuno, ya que Emily no estaba en casa, pero cuando baje el olor a comida inundaba la planta baja, entré a la cocina y descubrí hot cakes calientitos y al lado miel. Supuse que Jacob los había preparado antes de irse, subí a buscar a Leah, la mande a bañar y vestir. Cuando estuvo lista le dije que su papá nos había dejado una deliciosa comida, así que ella salió disparada para la cocina y yo tras ella.

En todo el día no vimos a Jacob, me la pase buscando la forma de entretener a Leah en la casa, pero parecía que esa niña tenía energía ilimitada, además como la noche anterior le había puesto películas ya no quería ver televisión, quería correr y jugar, le propuse ayudarme hacer la comida pero terminó con la lengua quemada por probar el caldo de la sopa cuando estaba hirviendo así que decidí no volver a dejarla entrar a la cocina nunca. Después de comer sopa y pechuga de pollo asada, Leah quería hacer la cena pero me negué rotundamente, le dije que podíamos  ir a caminar al parque más cercano y podía comprar alimento para las palomas para que se los diera. La pequeña pareció encantada con mi idea pues comenzó a dar saltitos gritando: ¡sí! , una y otra vez. Hasta que salimos de la casa.
 Compramos el alimento y nos sentamos en una banca del parque. Leah estaba muy entretenidas con las palomas y eso me alegró, esa niña tenía que conocer más cosas que sólo los centros comerciales. Las palomas comenzaron a llegar pero Leah no las dejaba comer porque corría para intentar atraparlas.
Estar con Leah me hizo que pensará en mi bebé, tenía que buscar la manera de darle una vida económicamente acomodada y también pasar tiempo con él. No sabía como pero le daría lo mejor a mi bebé.
Cuando se acabó el alimento para las palomas ya empezaba a esconderse el sol, así que le dije Leah que era tiempo de regresar a casa, ella se quejó pero cuando le mencione que tenía que dormir temprano porque al siguiente día sería el desfile de modas de su papá, se puso muy contenta y acepto irnos.
Cuando llegamos Jacob no estaba esperando y había preparado la cena ¡sándwiches para todos!
 —Hola Jake —saludé tímidamente.
—¡Papi! —gritó Leah corriendo hacia Jacob.
—Hola Bella —saludó Jake sonriendo y abrazando a su hija.
—Fuimos al parque de aquí cerca —informé.
—Está bien pero ahora deben de cenar e ir a dormir porque mañana  las llevaré conmigo desde muy temprano para que las pongan muy guapas.

Tal y como no los pidió Jacob cenamos y después lleve a dormir a Leah e inmediatamente me fui a mi habitación. Concilie el sueño inmediatamente, lo que era bueno porque no me daba tiempo de pensar.

—Bella, Bella, despierta. ¡Por dios tienes el sueño más pesado que Leah! Y yo que pensaba que era imposible —escuché a lo lejos la voz de Jacob, mientras sentía que alguien movía suavemente mi cuerpo.
—Bella por favor ¡se nos hará tarde! —decía desesperado.

¡El desfile de Jacob!

Me levante de un salto y le dije a Jake que estaría lista para irnos en diez minutos, él dijo que no me arreglará porque a eso nos llevaba. Salió de mi habitación y empecé a buscar unos jeans, los primero que encontré fueron los del día anterior, lastima usaría los mismos, tome una blusa manga larga y me di una ducha rápida, tome mi celular y salí en busca de Jacob y Leah, quienes me esperaban con gesto impaciente en la sala lo que me hizo sentir incomoda.
Fuera de la casa nos esperaba una limosina blanca, subimos y emprendimos el viaje.
Jacob nos platicaba que nuestros vestidos eran hermosos, le pregunté cómo sabía mis medidas y dijo que había tomado prestadas algunas prendas de mi habitación. Leah le preguntó si sería como los demás años, que no la dejaba ir a un salón de belleza para que la arreglaran. Jacob le contestó que aún era muy pequeña para usar maquillaje y todas esas cosas que usaban sus modelos pero que si quería podían hacerle un peinado muy bonito para que luciera con su vestido. Leah aceptó gustosa.
Llegamos a un gran salón, era completamente blanco y tenía en letras en 3D  doradas el nombre del salón. Entramos y me quedé sin habla, un gran escenario rectangular estaba en medio del salón, alrededor había muchas sillas y un poco más lejos, mesas que aún estaban vacías.  Elegantes meseros iban y venían con recipientes y botellas.
Jacob nos guio hasta el fondo donde  habían cortinas que no dejaban ver y detrás de ellas varios jóvenes mujeres siendo maquilladas por lo que supuse eran estilistas profesionales.
Jacob llamó la atención de dos de ellas, a una le dijo que le hiciera un peinado muy bonito a Leah y le pusiera el vestido que le había entregado el día anterior. A la otra le dijo que me dejará aún más hermosa y obviamente el vestido que también le había entregado el día anterior, era para mí.
Entonces recordé que hace tres días cuando nos besamos en el centro comercial, íbamos a comprar los zapatos que usaríamos con los vestidos que Jacob había diseñado para nosotras, pero ya no lo hicimos, él dijo que se iría a revisar que todo siguiera en orden y yo no me acordé, supongo que Leah tampoco porque nos fuimos a la casa.
—Jake… no compramos los zapatos —susurré.
—Lo sé, se nos olvidó ese día pero es que un ángel me distrajo —contestó riendo coquetamente —pero tranquila, me tome el atrevimiento de comprarlos por ustedes —confesó.
—Gracias.

Me fui con la chica a una sección que estaba encerrada por biombos coloridos, me dijo que me sentará, la obedecí y ella comenzó a trabajar con mi cabello.
La verdad nunca había tenido paciencia para este tipo de cosas y todo esto me recordaba a Alice jugando a que yo era su Barbie. Alice… la extrañaba tanto.
¡Rosalie! ¡Josh! ¡No les he marcado como prometí!

Le pregunté a la estilista y podía hacer una llamada rápida, me dijo que sí pero que no tardará o no iba a estar lista. Rápidamente tome mi teléfono móvil y le marque a Rosalie.
—¿Bueno?
—¿Rose? —pregunté.
—¡Bella! ¡Hasta que te acuerdas de mí! —reclamó.
—Perdón Rose, el tiempo en Italia se me ha pasado muy rápido —admití avergonzada.
—Genial Bella, pero ¿cuándo piensas regresar a Forks?
—No planeo regresar Rosalie.
—Bella tengo que decírtelo ¡Edward te extraña muchísimo! No es el mismo… —no deje que siguiera.
—Rosalie no quiero escuchar nada de Edward ¿ok? Sólo quería decirte que estoy bien y mi bebé también.

Tenemos que darnos prisa —dijo la estilista interrumpiéndome.

—Rosalie me tengo que ir —avisé.
—¡Pero Bella tengo que decirte…! —y colgué antes de escuchar algo de Edward.

Fui a terminar con mi tortura, la estilista puso manos a la obra. Por mi cabello pasa una y otra vez la plancha haciendo pequeñas ondulaciones, después me hizo un crepé y algo así como una media coleta. Entonces empezó a maquillarme.
Pareció una eternidad el tiempo que estuve sentada mientras me arreglaban y cuando al fin me vi liberada de la tortura la estilista, me dijo que esperara un momento que iría por mi vestido y zapatillas.
Después de algunos minutos llegó y me ayudó a vestirme para que no me despeinara. Me colocó las zapatillas altas rojas y al fin dijo que  estaba lista, me dejó sola para que pudiera tener un momento de privacidad antes de salir. Me observe al espejo, vaya, esa de ahí no era yo. Me veía demasiado… hermosa. El vestido era color rojo, largo pero con una abertura en el costado que al caminar mostraba mi pierna casi por completo, tenía un escote en “v” discreto, que lo hacía lucir elegante. Además la tela tenía bordado detalles en lo que supuse eran piedras de imitación. En el momento que iba a salir, la estilista regresó y me entrego una pequeña caja aterciopelada negra y dijo que lo mandaba Jacob.
La estilista se fue, abrí la caja y vi el collar más hermoso del mundo, era dorado, y tenía pequeñas piezas que parecían diamantes, dentro de la caja también había un brazalete y arete a juegos. Eran de muy buena calidad pues la imitación era perfecta.  Me coloqué cada uno de los accesorios y salí.
Las modelos ya estaban en una fila, todas eran tan bellas… despampanantes, pronto sentí que yo realmente no encajaba en ese lugar.
No sabía para dónde ir así que le pregunte a una de las modelos por Jacob, ella me dijo que él ya estaba afuera, listo para presentar su desfile. Asentí y salí por un costado para sentarme en algún lugar, pero cuando iba caminando Jacob se pasó frente a mí, no dijo nada, sólo se quedó viéndome… comencé a pensar que me veía ridícula, probablemente lo había decepcionado, quizá su vestido no lucía en mí…
—¿Tan mal me veo? —pregunté tímidamente.
—Bella, eres la mujer más hermosa que he visto —contestó Jacob con tono sorprendido.
—Con todas esas modelos con las que trabajas no puedo creerte eso.
—Ojala pudieras ver lo hermosa que eres —dijo mientras extendía su mano hacía mí.

Tome su mano y me guió hasta uno de los asientos más cercanos al escenario por donde desfilarían las modelos, se disculpó por no poder estar conmigo pero el dirigiría todo, le dije que no se preocupara y después le pregunté por Leah. Jacob dijo que Leah se había encontrado con la modelo estrella y como se habían caído muy bien, su amiga le había pedido que la dejará modelar con ella, al fin, el vestuario de su hija también era un diseño de él. Jacob me dijo que no se había podido negar y pidió otra disculpa por dejarme sola, una vez más le dije que no importaba y que mejor se diría prisa.

La pasarela empezó, los elegantes y refinados invitados no paran de aplaudir ante las palabras de Jacob y sus grandes diseños, el tiempo se pasó volando y más pronto de lo que había esperado Jake ya estaba anunciando a la modelo estrella. Cuando escuché el nombre me quedé en blanco, no podía pasar, era estadísticamente improbable… Entonces la vi, con su grácil caminar como si acariciara el escenario, se veía hermosa… ahí estaba Alice Cullen y de su mano Leah…

¡Queridas lectoras! Espero les guste el capítulo ¡pronto Edward regresará! además les informo que el final está cada vez más cerca. ¿cómo creen que acabe esta historia? ya saben que finales me gustan jaja ¡saludos!

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Atte: Zitlali Ramírez

domingo, 16 de agosto de 2015

Capítulo 20: Beso de ángel



Narrado por Isabella Swan.

Los días pasaban rápidamente, Jacob casi no estaba en casa, algunas veces sólo llegaba a cenar y a dormir, la mayoría de las veces cuando despertábamos él ya se había ido. Emily se encargaba de limpiar y cocinar, en ocasiones Leah y yo la ayudábamos. No podía quejarme, era una vida bastante sencilla, excepto cuando Leah comía demasiada azúcar o cuando pensaba que era tiempo de un cambio de guardaropa. Podría acostumbrarme a eso.
Pero mi bebé pronto nacería y no sabía si Jacob me dejaría conservar mi empleo, tomando en cuenta que tendría que cuidar también de mi bebé.
Faltaban tres días para el gran desfile de Jacob y apenas hace dos había contactado a una amiga —así la llamó él— que no tenía un cuerpo de modelo, pero según sus propias palabras “su belleza era natural y grácil”, ahora el problema era modificar el vestuario para ella, pero Jacob dijo que eso era fácil sólo la necesitaba un día antes, según él había estado en peores situaciones donde en el mismo momento de la pasarela había tenido que improvisar arreglos a la indumentaria.
Jacob le había prometido a Leah ir a comer hamburguesas, porque a Leah le encantaban además Emily me contó que en su local preferido tenían juegos infantiles y eso la hacía más feliz. Así que estaba correteando a Leah por toda la casa, habíamos hecho un trato: yo la atrapaba y ella se dejaba bañar. Pero había resultado ser más rápida y escurridiza de lo que esperaba, llevaba diez minutos corriendo y ya no podía más.
—¡Leah! ¡Leah!
—¡Corre, corre! —gritaba riendo la pequeña traviesa.
—¡Me rindo! —grite.
—¡Si! ¡Gane, gane! —cantaba Leah mientras bailaba graciosamente.
Bueno Leah se iría sin bañar. Por lo que no había discusión era para que se vistiera, ella amaba todo eso —igual que su padre— así que sola fue a cambiarse.
Mientras tanto yo me di una ducha rápida, me puse unos vaqueros, converse y una blusa manga larga roja.
—¡Chicas! ¡Ya llegue, espero ya estén listas! —gritó Jacob al entrar a la casa.
—¡Ya papi! —contestó Leah.
—Pues vámonos —dijo Jacob.
Emily y yo nos apresuramos a salir al encuentro con Jacob.
Nos transportamos en un auto lujoso que Jacob rentaba para poder trasladarse en la ciudad. En cuanto llegamos Leah salió disparada hacia los juegos, iba a seguirla pero Emily dijo que ella iría y luego me guiño un ojo… no entendí el motivo, pero la verdad era que moría de hambre así que ordene una mega hamburguesa con papas a la francesa mmmmmm calorías. Jacob ordenó el plato kids para Leah y dos hamburguesas normales, para él y Emily.
—Bella, cuéntame un poco más de ti —pidió Jacob con gesto de interés, mientras el mesero se iba por nuestras órdenes —¿Qué te gustaba hacer en Forks?
—Bueno… no me llevaba muy bien con mis padres así que solía estar con mis amigas, íbamos al cine y comíamos palomitas hasta reventar, hacíamos los trabajos del instituto juntas, hacíamos pijamas, ¡me obligaban a ir de compras! Era horrible, no puedes imaginar lo que significa ir de compras con ellas, no es una ni dos horas ¡es todo el día! Incluso el día es insuficiente para ellas. Aman las fiestas así que siempre era forzada a asistir… —continúe narrando con melancolía.

Hasta ese momento me di cuenta de lo mucho que extrañaba a las chicas, extrañaba la forma en que me hacían sentir mejor cuando las peleas con Charlie acababan conmigo, o como Alice me obligaba a ser su Barbie en las pijamas, extrañaba comer golosinas hasta sentir ganas de vomitar… 
Y aunque no quería reconocerlo extrañaba a Charlie, Rene, Edward, Esme, Carlie… los extrañaba tanto…
Mientras hablaba con Jacob sentí una opresión en el pequeño que iba creciendo y creciendo hasta convertirse en un nudo en la garganta que me impidió hablar, tuve que disculparme y salir disparada al tocador. Me encerré e intente calmarme:
Tranquila Bella, al tu bebé no le hará  bien que te pongas mal, además allá fuera esta Jacob esperándote.

Perdí la noción del tiempo hasta que alguien tocó la puerta del sanitario.
—¿Bella? ¿Estás bien? —era la voz de Jacob, pero sonaba bastante preocupado.

Me lave el rostro e intente echarme aire con las manos para que se secara el agua. Abrí la puerta y ahí estaba Jacob, con un semblante serio y preocupado que lo hacía parecer mucho mayor.
—Jacob —susurré para que notará mi presencia.
—Bella, si quieres podemos irnos —ofreció tomando mis manos con delicadeza.
—No, no vamos a comer esas hamburguesas que muero de hambre —contesté intentando sonar emocionada.

Él no contestó pero tomando mi mano derecha nos dirigió hasta nuestra mesa en donde Emily y Leah se aventaban papas. Eso me hizo reír, reír de verdad. Ojala Leah nunca crezca, ojala nadie creciera.

Al terminar de comer Emily recibió una llamada de urgencia y le pidió permiso a Jacob para ausentarse tiempo indefinido porque su madre estaba muy enferma, Jacob se ofreció a pagar el viaje de Emily, quien aceptó apenada. También le dijo que no dudará en pedirle cualquier cosa. Después me enteré que la madre de Emily había cuidado de Jacob cuando era muy pequeño. Posteriormente de que Emily se fuera Leah pidió ir al centro comercial con la excusa de que necesitaba un vestido muy bonito para el desfile de su papá. Jacob se rio y dijo que obviamente nos había diseñado un vestido exclusivo, lamentaba que Emily no pudiera usar el suyo en la pasarela pero se lo regalaría cuando regresará de ver a su madre.
Leah suplicó ver los vestidos pero Jacob se negó argumentando que eran sorpresa, pero con tal de que su hija estuviera feliz decidió que iríamos al centro comercial a comprar un helado y buscar zapatos que combinaran con nuestros vestidos, le pregunté cómo se supone que sabríamos si combinaban si no los habíamos visto pero él soltó una carcajada un poco soberbia y dijo:
—Porque yo iré con ustedes.

Nos fuimos al centro comercial donde yo pedí una copa de helado con sabores combinados: chicle, zarzamora y limón. Sé que suena raro pero juro que sabía delicioso o al menos en ese momento me supo a gloria, posiblemente se debería a mi embarazo pero bueno eso no importa.  Jacob pidió un helado llamado beso de ángel.
—¿Sabes cocinar? —me preguntó Jacob.
—Ummm… lo normal, supongo —contesté con una pequeña risa.
—¿Te molestaría cocinar mientras Emily vuelve?
—Oh no, claro que no.
—¿Segura? Si quieres puedo contratar a alguien.
—Será todo un honor servirle para su majestad—bromeé.
—¿A si? —preguntó alzando la ceja derecha y acercándose a mí.

No conteste, no tenía mucha experiencia en eso de los coqueteos y todas esas cosas pero… Jacob no se estaba acercando de una manera normal, una alarma se activó dentro de mí. Él estaba cada vez más cerca, cerró los ojos, nuestros labios se rozaban, podía sentir su respiración en mi piel y era incapaz de moverme, fue entonces cuando sobre su hombro apareció Edward, estaba de perfil observando fijamente hacia una tienda se le veía bastante envejecido, no era él Edward que yo conocía, él que arrancaba miradas más bien daba pena.
Los labios de Jacob presionaron suavemente los míos, comenzando una tierna danza que de alguna manera no pude parar y al contrario me encontré gustosa de seguir. Para cuando nuestros rostros se alejaron, volví a mirar sobre el hombro de Jacob, no había nadie. Me sentí tan estúpida y avergonzada conmigo misma, probablemente lo que acaba de ver no era otra cosa más que mi cerebro intentando detenerme de besar a Jacob porque… ¿qué le diría ahora? Yo no sentía nada por él, ni siquiera me atraía físicamente, no es que no fuera agraciado, de hecho tenía un físico bastante llamativo. Jacob era apuesto, educado, carismático, amoroso y exitoso pero no sentía algo por él. No de la manera en que se espera cuando besas a alguien.
—Eso es un beso de ángel—susurró tan bajo que apenas lo escuche.

—Jake…


¡Queridas lectoras! Cuando comencé a escribir de nuevo en fanfic no tenía muchas esperanzas en cuanto como iba a retomar la trama porque había estado un poco alejada de la historia pero es como si mi cabeza comenzará a recordar todo lo que había pensado para el fanfic y ¡aquí esta! en verdad espero les guste :D

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NOTA: Queda prohibida la copia total o parcial de este fanfic sin permiso de la autora.



Atte: Zitlali Ramírez

miércoles, 12 de agosto de 2015

Capítulo 19: La mamá de Leah



Narrado por Isabella Swan.

Me desperté sobresaltada y sudando como nunca. Seguía en el avión y éste no había parado. Me puse de pie y fui a lavarme la cara al baño, me observe en el espejo, me veía mal… triste… lo peor es que me sentía mal, porque aún deseando odiar a los Cullen, no podía. No podía odiar a Alice, no podía odiarlo a él, lo que resultaba demasiado frustrante.

— ¿Estás bien?

Solté un gritito para después darme cuenta que Jacob estaba parado afuera.

—Sí, solo quería ver mi aspecto, está peor de lo que imagine.

—Luces cansada, solo eso —contesto cortésmente Jacob.

 Jacob iba a añadir algo más, pero las nauseas me atacaron y tuve que vomitar. Jacob se acerco rápidamente y sostuvo mi cabello para que no me estorbara ni ensuciara.
Cuando termine de vomitar, me lave la boca y enfrente a Jacob.

— ¿Segura que estás bien? Podemos aterrizar en el aeropuerto más cercano.
—No, estoy bien. Es solo no me gustan los aviones —me excuse.

Jacob me llevó a sentarme y después me volví a quedar dormida en su hombro.
Cuando desperté ya habíamos llegado a Italia. Jacob pidió un auto para transportarnos a su casa, pero cuando íbamos en camino recibió una llamada y tomó un taxi para ir a una reunión urgente, mientras que Emily, Leah y yo íbamos en el auto de lujo directo a su mansión.
En cuanto llegamos a un recinto muy similar al que Jacob tenía en Phoenix, Leah corrió escaleras arriba y yo tras ella con temor a que se fuera a lastimar. Escalones arriba alcance a escuchar a Emily dándole indicaciones al chofer para llevar las maletas a las habitaciones correspondientes.
Visualice a Leah entrando en la habitación al fondo del pasillo cuya puerta era rosa, camine hasta ella y entre. Le di un baño y deje que se fuera a ver televisión mientras yo me duchaba. Me vestí con unos jeans y una blusa de tirantes holgada.  Baje en busca de Emily y Leah, la soledad no me sentaba muy bien cuando mis pensamientos se dirigían al padre del bebé en mi vientre.
En la sala, donde se suponía debía estar Leah, encontré una pequeña nota:

Bella fui a comprar cosas para la alacena y Leah quiso ir conmigo.
No tardamos.
Emily

Genial. Estaba sola en la casa con una enorme hambre y evitando pensar en Edward. Fui a la cocina con la esperanza de encontrar una fruta o cualquier cosa que sirviera para soportar el hambre, pero no, no había absolutamente nada así que resignada a escuchar el gruñido de mi estómago me dedique a ver televisión, esperando ansiosamente a que llegaran las chicas. Hasta que me pensé en la madre de Leah ¿quién sería? ¿por qué no estaba con su pequeña? Si de algo estaba segura es que yo nunca dejaría a mi bebé, nunca.
Después de lo que pareció una eternidad escuché que la puerta se abría y salté del sofá directo al comedor esperando ver a Emily con muchas bolsas llenas de cosas comestibles, mi decepción fue enorme cuando vi a Jacob y no a las bolsas de comida.
 —¿Qué tal Bella? ¿Y Leah? —preguntó Jacob con cara de ansiedad.
—Salió con Emily, espero que no te moleste. Yo me estaba dando un baño y cuando baje ya no estaban —contesté rápidamente.
—No pasa nada, tranquila.
—¿Puedo preguntarte algo? Bueno… técnicamente ya lo hice, pero yo me refería…—Jacob me interrumpió sonriendo.
—Entiendo, entiendo. ¿En qué puedo ayudarte?
—En realidad no es nada importante, sólo una duda —aclaré con timidez.
—Bella pregunta lo que quieras.
—¿Y la mamá de Leah?
—Vaya, no esperaba eso —contestó sorprendido —Bueno, la mamá de Leah era mi modelo estrella.
—¡¿Tania Denali?!
—Si… lo nuestro pasó hace mucho, ella apenas aparecía en revistas locales y yo, bueno intentaba abrirme camino en un mundo lleno de prejuicios. La contrate para mi primer pasarela, fue todo un éxito y decidimos ir a celebrar, con unas copas encima y nuestros pocos años, terminamos engendrando a Leah.
—Siempre pensé que las modelos evitaban tener hijos —comenté.
—Ella no la quería tener, decía que arruinaría su carrera pero la convencí de que Leah era una bendición y le prometí hacerla famosa, desde entonces siempre ha sido mi modelo estrella —contó con melancolía.
—Supongo que visita a Leah cada que puede, no me imagino estar lejos de un hijo.
—Antes lo hacía… el dinero y la fama cambian a las personas. A veces me arrepiento de haber cumplido mi promesa.
—Jacob no tienes que sentirte culpable.
—Lo sé, pero quizá si no fuera tan famosa se preocuparía por su hija —contestó con frustración.
—No puedes saberlo, tal vez la culparía por truncar su carrera.
—Tienes razón, no vale la pena atormentarme. ¿Por qué no vamos a la sala y me cuentas más sobre ti?
Jacob hizo un gesto con la mano para que me dirigiera a la sala, así lo hice y nos sentamos en el sofá frente a la televisión.
—¿Qué quieres saber? —pregunté un poco nerviosa.
—¿Por qué me mentiste? —preguntó repentinamente serio.
—Yo… no le he mentido —dije insegura.
—No tienes dieciocho años, tienes diecisiete.
—¡Perdón! Pensé que no me darías el empleo si te decía que era menor de edad. Pero… ¿Cómo lo sabes? —pregunté confundida.
—Bueno, no iba a dejar a mi pequeña con una desconocida así que te investigue.
—¡¿Qué sabes sobre mí?¡ —grité un poco asustada ante la idea que supiera de lo que había pasado con Alice, podría pensar mal sobre mí y quitarme el trabajo.
—En realidad no mucho, eres de Forks, tus padres viven allá y cuanto te contrate acababas de llegar aquí. Pero gustaría saber ¿qué buscas? ¿Tiene que ver con la llamada del otro día?

Me sorprendió que recordará la llamada de Rosalie. Quizá debería decirle que estaba embarazada y que esa era la razón por la que había decidido irme de Forks, probablemente el preguntaría por el padre, pero podría salir por la tangente y así me dejaría de preocupar porque Jacob se enterara, además pronto comenzaría a notarse.
—Jacob tengo que confesarte algo. Estoy embarazada.
—Ya lo esperaba Bella. Quiero decir es lo más común. ¿Y él padre?
—Ya no estamos juntos ummm no terminamos muy bien —respondí insegura.
—¿No quiere hacerse responsable? Puedo ayudarte Bella, él debe responder —dijo repentinamente preocupado.
—Bella quiero que sepas que en mi tienes a un amigo —dijo Jacob tomando mis manos y acercándose un poco a mí.
Iba a agradecerle cuando la puerta se escuchó y una pequeña niña entró corriendo a la sala y se abalanzo sobre su padre.
—No sabría que regresaría tan pronto, ahorita le preparo algo —dijo apresuradamente Emily al ver a Jacob.

Jacob rio y dijo:
—Tranquila Emily, un día de estos te va a dar algo por preocuparte tanto. Además sólo venía por unos papeles, tengo que regresar para buscar el remplazo de Tania, ¡ninguna modelo de mis favoritas está disponible!
—Cualquier modelo desocuparía su agenda para estar en tu desfile y más como protagonista —contestó alegremente Emily.
—Yo no quiero a cualquiera —contestó sonriendo Jacob mientras me veía.
—Papi no te vayas, come con nosotras — rogó la pequeña Leah.
—Te prometo estar aquí para que cenemos todos —y besó la frente de su hija.

Jacob se marchó y Leah y yo preparamos sándwiches para comer, pues las tres —incluyendo a Leah— teníamos demasiada hambre para preparar algo más. Después Leah empezó con la cena y la pequeña me pidió ayuda para hacer un pastel para su papá, así que la cocina termino hecha un desastre pero gane la sonrisa de Leah.

Cada día me convencía más de que había tomado la decisión correcta al marcharme de Forks, si estuviera allá probablemente estaría llorando en mi habitación por los Cullen, aquí al menos tenía a Emily y Leah para entretenerme y no pensar tanto en ellos… en él.

Además Jacob me agradaba, era amable, excepto por investigarme pero lo entiendo, protege a su hija.



¡Queridas lectoras! Sé que me ausente más de lo que dije pero lo necesitaba. Ahora vengo con todo les traigo este nuevo capitulo donde Jacob se entera que Bella está embarazada.  Espero actualizar pronto, no tardaré más de una semana, ¡se los prometo! 
Por ahora sólo actualizaré este fanfic, "Eres solo un recuerdo sepultado en mi corazón" lo volveré a reescribir desde el inicio, pero en fin, eso es para después por ahora ¡con todo para este fanfics! 
¡Saludos! Y gracias si eres de esas personitas que ya me leían y lo sigues haciendo. Y si eres de las que me estas dando una oportunidad, también gracias :3

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NOTA: Queda prohibida la copia total o parcial de este fanfic sin permiso de la autora.



Atte: Zitlali Ramírez