Narrado por
Isabella Swan.
Desperté de golpe, mi
corazón estaba acelerado debido a la pesadilla que tuve pero ni siquiera era
capaz de recordarla. Era el día que hablaría con Edward, tenía tantas dudas,
tanto que decirle, que reclamarle…
Me arreglé rápidamente
y fui a despertar a la pequeña Leah, le di un baño y bajamos a desayunar. Jacob
estaba en la sala viendo en la televisión las críticas buenas y malas a su
desfile.
—Buenos días Jake —saludé
mientras Leah iba a abrazarlo.
—Hola Bella, Edward
llamó para decir que pasará por ti en una hora porque se le olvido darte la
dirección de su hotel, le dije que me la diera y yo te llevaba pero no le gustó
la idea —dijo Jacob acompañando la última frase con una levantamiento ligero de
hombros.
—Está bien, gracias.
¿Quieres que prepare algo en especial para desayunar? —pregunté con el deseo
que su repuesta fuera negativa, en una hora no podría hacer un gran platillo.
—No te preocupes por
eso Bella, ordene comida. No puedo dejar que te vayas de Italia sin haber
probado la gastronomía Italiana —contestó sonriendo.
Le dedique una sonrisa
y me senté al lado de él. Mientras esperábamos la comida veíamos la televisión
en silencio, me sorprendió que sólo había escuchado tres comentarios negativos
hacia sus diseños, todos los demás eran buenos y uno que otro le hacían ligeras
sugerencias que por alguna razón hacían sonreír a Jacob.
—¿De qué te ríes? —le
pregunté a Jacob.
—De todos esos
reporteros que no saben nada sobre la moda pero pretenden enseñarme cuando he
pasado mi vida entera estudiando y analizando cada parte de mi profesión.
—¿Y qué hay de los
conocedores de la moda que te critican?
—A ellos les tengo
respeto e incluso tomó en cuenta sus opiniones.
El timbre sonó y Jacob fue a atender, regresó con dos bolsas
de lo que olía a comida deliciosa, las colocó sobre la mesa y comenzó a sacar
todo, Leah corrió a destapar los recipientes. Jacob me llamó a comer así que me
acerque con un poco de desconfianza. Jacob me hizo comer de todo, mientras
decía algunos nombres raros como panzerotti,
ariancino, risotto al radicchio, entre otros que ni siquiera
recuerdo.
El tiempo pasó volando
y hasta que escuché el timbre recordé que Edward iría por mí.
Abrí la puerta y
saludé a Edward de manera cortés. Se veía mejor que el día anterior, se parecía
más al Edward deslumbrante que me robaba el aliento, aunque de alguna manera
que no lograba comprender algo seguía siendo diferente en él. Le avisé a Jacob
que Edward había llegado y me marché con él.
Ambos nos manteníamos en
un silencio demasiado incómodo dentro de su auto, hasta que él lo rompió.
—Ni siquiera te
despediste —reclamó con dolor.
—¿Para qué? No te
importaba.
—Bella, nunca me
dejaste hablar contigo después de esa tarde en casa de Josh, no me dejaste
explicarte lo que estaba pasando.
—Ahora ya no importa.
Claro que importaba y
mucho pero yo no se lo iba decir.
—Isabella no intentes
engañarme.
Bueno esto iba enserio,
él nunca me llamaba Isabella.
—Bien, te escuchó.
—Esa tarde cuando Alice
llegó a la casa le pregunté por ti y dijo muchas cosas feas, así que me enfadé
con ella y le dije que te iría a buscar pero ella dijo que me engañabas con
Josh. Lo lamento Bella pero al menos por ese día le creí, hasta que le pregunté
porque estaba tan segura, me contó lo que pasó y me enfade muchísimo con ella,
yo sabía que eso había sido un mal entendido. Intente buscarte pero todos mis
intentos fracasaban, sospeché que Alice no me estaba contando algo así que la
interrogue hasta que confesó. Dijo que te había dicho que eras sólo un juego
para mí y un montón de estupideces más. Me enoje demasiado con ella, incluso
deje de hablarle un par de semanas, pero ¿sabes que me dolió más? —preguntó al
borde de las lágrimas.
—No —dije en un
susurró, no podía creer lo que escuchaba.
Llegamos a un gran hotel
de lujo, Edward le dio valet parking las llaves del auto y me guío en silencio
hasta su habitación.
Cuando llegamos me
ofreció algo de beber pero no acepté yo quería ir al grano y dejar todo claro.
—¿Qué fue lo más te
dolió? —pregunté directamente.
Edward se sentó en la
cama y yo a un lado de él.
—Que creyeras las
tonterías de Alice. Siempre me esforcé por mostrarte cuanto te amo y tú…
simplemente lo creíste.
—Es tu hermana —contesté
con un hilo de voz.
—Sí, pero tú deberías
haber tenido la certeza de mi amor por ti.
—De todas formas no
cambia nada Edward.
—¡Claro que si! ¡Lo
cambia todo! Te fuiste porque creíste que sólo jugaba contigo ¿no?
—Si…
—Bueno ahora sabes que
no, ¡regresa a mi lado! Bella no tienes idea de la tortura que es extrañarte a
cada segundo, no puede imaginar el dolor que me provoca no tenerte conmigo.
Si, si podía. Porque a
mí también me dolió, me lastimó y por eso quise irme de Forks, no soportaría
verlo cada día y saber que nunca estaríamos juntos.
Pero ahora no estaba
segura de regresar con él, ¿y si era una señal o algo así?
—Además estamos
embarazados, quiero estar con mi hijo —añadió.
—Por eso no tienes que
preocuparte, podrás estar con él. Ya sabes, sólo nos pondremos de acuerdo y ya.
—Pero también te
quiero a ti —suplicó.
—Edward yo no estoy
segura de lo que quiero, admito que estar sin ti fue bastante duro pero estaba
aprendiendo a sobrellevarlo —me sinceré.
—¿Es por Jacob? —preguntó
poniéndose de pie repetidamente y dándome la espalda.
Noté que apretaba los
puños con fuerza, incluso tuve miedo que se fuera a lastimar.
Me levante y tome sus
puños.
—No Edward, entre
Jacob y yo no hay nada —contesté lentamente.
Edward se dio la
vuelta y me abrazó muy fuerte.
Lo extrañaba tanto… todo
lo que él provocaba en mí, la forma en que me cuidaba.
Tenía ganas de
asesinar a Alice pero no podía, incluso a ella la extraña. De alguna manera
entendía su posición, sólo quería lo mejor para su hermano. Lo que me molestaba
era que en ese momento hubiera pensando que engañaba a Edward.
Todo un lío, por un
simple tropiezo.
Edward se separó de
mí, me miró a los ojos y unió nuestros labios. No me resistí. Ansiaba sentir
sus dulces labios, mis manos comenzaron a recorrer su cuerpo, lo había
extrañado tanto.
—Bella —susurró como
pudo antes de que me volviera a apoderar de sus labios.
Siguió besándome pero
de una manera más calmada como si la desesperación inicial se hubiera ido,
quería sentir sus manos, quería saber que de verdad él estaba ahí y no era mi
imaginación, así que tome sus manos y las puse en mi cintura. Pude sentir como
sonreía, lo único que hizo fue moverlas a mi vientre y dar pequeñas caricias.
Cuando pudo librarse
de mis labios se agachó y le susurró a mí vientre:
—Parece que mami
también me extraño.
Me reí, me reí de
verdad. Él no tenía idea de cuanto lo
había extrañado.
¡Están juntos de nuevo! Ahora... no tienen idea del fabuloso final que está historia tendrá.
Espero les guste este capítulo, actualizaré cada domingo :) muchas gracias por leerme.
Espero les guste este capítulo, actualizaré cada domingo :) muchas gracias por leerme.
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Mi correo: el-amor2011@hotmail.com
Autora: Zitlali Ramírez
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Autora: Zitlali Ramírez
Atte: Zitlali Ramírez